Rejuvenecimiento facial:

Lifting con inyección de grasa

 

Recientemente se han descrito avances notables en el uso de la grasa inyectada para mejorar la calidad de la piel. Este método se conoce habitualmente como inyección de grasa, lipofilling o lipoescultura.

Para que la cara recobre su juventud es importante  tensar la piel y aportar volumen.

Uno de los diagnósticos que frecuentemente realizamos en la consulta es la atrofia de la grasa facial. Esto ocurre cuando aparece una piel muy adelgazada y reticulada, sobre todo en mejillas y párpados inferiores. Además se caracteriza por perder el volumen en los pómulos, por lo que quedan unos pómulos muy verticales. Este aspecto envejece notablemente la expresión facial. Por el contrario, hemos observado que la presencia de unos pómulos redondeados es un indicativo importante de juventud, especialmente cuando se acompaña de un párpado inferior corto y horizontal.

En nuestra práctica, hemos querido combinar las técnicas de rejuvenecimiento facial con las técnicas de inyección de grasa para conseguir ciertos cambios que no se pueden lograr utilizando estas técnicas por separado. Como resultado, probablemente tengamos la el tipo de intervención que realmente es capaz de devolver la luminosidad a la cara atrofiada y descolgada, con unos pómulos que vuelven a mostrar la juventud, devuelven el contorno a la mandíbula y evitan la aparición de los surcos por descolgamiento. Así podemos lograr con esta combinación eliminar las zonas de sombras de la cara de nuestras pacientes.

El rejuvenecimiento facial con cirugía es la manera más intensa y duradera de conseguir cambios rejuvenecedores en la cara, y ahora combinamos este tipo de intervenciones para lograr un aspecto más impresionante y natural. Y es que mientras el lifting corrige el descolgamiento, la inyección de grasa resuelve un problema de la pérdida de volumen sobre todo en mejillas y en el borde de la mandíbula y las sienes.

Con las inyecciones de grasa, después de recolocar los tejidos profundos y dar naturalidad a la piel, se consigue reponer volumen perdido con un resultado de gran calidad. En algunas pacientes muy delgadas sólo con lifting no se logra el brillo y el lustre que deseamos por lo que añadimos inyecciones de grasa para lograr unos pómulos más llenos y relucientes.

Realizamos el lifting y los injertos en una sola intervención. Primero, hacemos la liposucción en la que extraemos grasa de la parte interna de los muslos y de la zona lumbar, contribuyendo también a la definición de una cintura estilizada. Después realizamos la inyección de grasa, que se aplica en zonas de las sienes, pómulos, surcos (pliegues) de la boca y en la línea de la mandíbula. Tras haber realizado los injertos y tener los contornos deseados, recogemos el tejido descolgado y eliminamos la piel sobrante por medio del lifting.

Lo ideal es rebajar al mínimo el nivel de compromisos sociales durante unas 4 a 6 semanas después de la intervención.

En nuestra práctica, hemos querido combinar las técnicas de rejuvenecimiento facial con las técnicas de inyección de grasa para conseguir ciertos cambios que no se pueden lograr utilizando estas técnicas por separado. Como resultado, probablemente tengamos la el tipo de intervención que realmente es capaz de devolver la luminosidad a la cara atrofiada y descolgada, con unos pómulos que vuelven a mostrar la juventud, devuelven el contorno a la mandíbula y evitan la aparición de los surcos por descolgamiento. Así podemos lograr con esta combinación eliminar las zonas de sombras de la cara de nuestras pacientes.

Las personas que confían en nosotros vienen solicitando desde hace tiempo procedimientos efectivos y duraderos, y la suma de estas dos técnicas nos permite los mejorar los resultados.

A las ocho semanas de la intervención, se percibe a las claras su beneficioso alcance. Al año, el resultado es impresionante. Se logra una enorme mejora, sin desvirtuar el aspecto natural de la persona. Las edades en las que estamos empezando a aconsejar algunas mejoras quirúrgicas del proceso de envejecimiento comienza a los 45 años, siendo más frecuentes en los entornos de 52 a 55 años.

La cirugía se puede complementar con los tratamientos médicos más habituales. En puntos concretos, como por ejemplo labios y nariz se acompaña de láser. En el caso de la frente, puede ser oportuno recurrir a la toxina botulímica.

A tener en cuenta: durante los tres meses anteriores a la intervención, no se puede fumar, ya que la grasa no se adhiere con eficacia en el organismo de los fumadores y, por otro lado, puede complicar el resultado de las cicatrices.

cicatrices lifting
La imagen muestra resultados de cicatrices en el lifting facial (preoperatorio a la izquierda, postoperatorio a la derecha). Todas las cicatrices están escondidas en el borde del pelo y en los surcos y bordes naturales alrededor de la oreja.

 

 

Se trata de un procedimiento que reúne las ventajas de la cirugía de elevación de los tejidos descolgados con la de dar volumen. Es una técnica delicada y requiere cierta experiencia y apreciación artística de los volúmenes, profundidad y localización de los depósitos donde debemos inyectar la grasa. Las zonas donde mayor volumen administramos suelen ser la zona temporal a cada lado de la sien, los pómulos, el surco lagrimal y la zona del borde mandibular. En algunas ocasiones podemos acompañar el procedimiento de un tratamiento superficial de peeling químico, lo que hace más homogéneo y radiante el resultado del brillo de la piel.

 

Si está considerando una mejora importante y duradera, llame al 681332135.