Una cuestión importante durante la planificación de la reducción de mama es conocer si la paciente tiene pensado tener hijos, dar lactancia y qué cambios pueden producirse sobre una reducción de mama ya realizada.

Si la paciente desea tener hijos debe decírselo al cirujano. Es posible que quiera comentar esta posibilidad para realizar una buena planificación. Después de la reducción de mama, con el embarazo se produce hinchazón de la mama, y puede perder parte del efecto estético de la reducción, ensanchando las cicatrices.

Si el colgajo de reducción tuvo un pedículo superomedial o inferior, es posible que todavía pueda realizar la lactancia natural.

Después de la lactancia, las mamas se deshinchan, por lo que de forma natural se produce cierta atrofia de la glándula. Esto puede alterar el resultado de la reducción. Por eso nuestra recomendación es esperar a después de tener hijos para la reducción. Si las mamas son muy grandes, conviene realizar la reducción en cualquier momento para mejorar la calidad de vida de la paciente.